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En paz descase

La NFL regresó a la ciudad de Houston en el 2002 gracias a sus esfuerzos. Para la ciudad, fue algo histórico. Para Robert C. McNair, fue un éxito más en una vida repleta de logros y proyectos que para siempre cambiaron y afectaron de manera positiva la vida de muchos. Un caballero. Un hombre entregado a causas y obras benéficas. Un padre de familia y miembro ejemplar de la comunidad. Ese es el verdadero Bob McNair.

Oriundo del estado de North Carolina, Bob, como cariñosamente se le ha conocido como dueño de la franquicia número 32 de la NFL, llegó a la ciudad de Houston en 1960. Un nombre de negocios exitosos lo llevaron a la oportunidad de poder traer una franquicia nueva a la NFL. En el 2000 eso fue exactamente lo que pudo lograr. Los que han trabajado bajo su dirección desde la primera temporada inaugural de la franquicia, tuvieron la oportunidad de ser testigos de la manera de ser de Bob. Un hombre sencillo que nunca perdió el piso y que siempre trató a todos de la misma manera. Con respeto y dignidad.

La temporada pasada, McNair fue criticado por algunos comentarios que realizó referente a decisiones del manejo de la liga por directivos que no consultaron o por lo menos no siguieron la dirección de los dueños de los equipos. Estos comentarios fueron manipulados para crear una imagen de él que simplemente no encaja con la realidad de la persona que verdaderamente era. Sin duda la joya de sus negocios y propiedades eran los Houston Texans. El hecho de que las personas de confianza y responsabilidad en los puestos más importantes de la franquicia han sido minorías, y actualmente el jefe de relaciones públicas es una mujer, contradice y anula completamente las críticas y comentarios de personas que simplemente no lo conocían.

Los que hemos tenido el privilegio y la oportunidad de conocerlo de cerca y seguirlo durante los últimos 20 años hemos sido testigos de su entrega a la comunidad. Empleado tras empleado confirman con anécdotas personales de como este millonario, hombre de negocios con un sin número de responsabilidades se tomaba el tiempo para conversar y compartir momentos y detalles durante el día a día de la franquicia. Un hombre sencillo con un enorme corazón.

Su apoyo económico a proyectos educativos y obras de caridad, los esfuerzos de la Fundación de los Texans, el trabajo realizado con la juventud en el YMCA de los Texans y su apoyo a miembros de las fuerzas militares. Esto es lo que sobrevivirá cualquier triunfo o titulo que los Texans jamas puedan lograr.

Su verdadero legado es su trato con las personas a su alrededor y su enfoque en cuidar por los necesitados en la comunidad. En las palabras del ex Presidente George Bush, “Bob McNair en uno de los puntos de luz” que sirven y trabajan siempre para iluminar el mundo.

La NFL perdió a uno de los dueños de equipo más distinguidos. Pero todos hemos perdido a una persona y miembro de la comunidad ejemplar.

En paz descanse Robert C McNair.

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